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LA BATALLA DE TRAFALGAR

 

Aquel 21 de octurbre de 1805 fue un estruendo. Las aguas del cabo de Trafalgar, en Cádiz, se revolvieron entre lanzas francesas, inglesas y españolas. Del clamor de la batalla quedó la victora inglesa y la derrota española. Hasta hoy, en que se va a cumplir el bicentenario de la batalla, y han vuelto a removerse las aguas, esta vez para encontrar y estudiar los yacimientos relacionados con este enfrentamiento.

Lo que allí sucedió podría servir como argumento de una película de Spielberg, pero se quedaría en ficción si no fuera por que este encuentro naval fue decisivo para la historia de Europa. De hecho, supuso el final de las aspiraciones napoleónicas a la conquista de Inglaterra y el dominio británico en los mares durante más de un siglo. En ella se enfrentaron 27 navíos ingleses con 33 buques de la flota franco-española tripulada por campesinos y soldados de tierra. El mando francés lo lideraba Pierre Charles Villeneuve, los españoles estaban asistidos por Federico Gravina y los ingleses por el incombustible comandante Nelson.

Un infante de marina inglés escribió su impresión sobre la batalla: “Mis ojos están horrorizados por la visión de los cuerpos destrozados y mis oídos retumbaban por los alaridos de los moribundos”.

Lo que vino después tuvo como resultado más de 4.000 muertos entre españoles y franceses. En lo que a barcos se refiere, preocupación principal de los exploradores que bucean las aguas gaditanas, se hundió el Achille francés y el resto de la flota franco-española se fue a pique debido a la tormenta.

De ellos, ya se han localizado el Bucentaure, barco que pilotaba Villeneuve, y el Fogueux. Ahora, las inmersiones buscan el navío español Santísima Trinidad, que fue el buque de guerra más grande de su tiempo.

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EL RESCATE POSTERIOR. Una vez terminada la batalla de Trafalgar, los ingleses intentaron remolcar a Gibraltar los 18 barcos capturados, pero se vieron obligados a abandonar la mayoría. También, la sección franco-española trató de rescatar algunos de sus navíos, lo que sirvió para que nuevos barcos se perdieran en mitad de la tempestad. De hecho, un equipo de la Universidad de Huelva asegura haber descubierto el bautizado como Rayo cerca de la reserva de Doñana.

EXCAVACIÓN. Los pasos de esta excavación submarina comienzan con la detección de estos tesoros marinos a través de una ecosonda multihaz, un sistema geofísico que emite miles de haces de ondas. Después, se lleva a cabo la prospección por arqueólogos submarinos del CAS, que descienden equipados con cámaras fotográficas para observar y analizar la valía de lo hallado. Una vez hecho esto, comienza la prospección de profundidad con un robot teledirigido por cable que incluye una cámara, focos de gran potencia y brazos mecánicos para manipular objetos.

LOS TESOROS MARINOS. España es la primera potencia mundial en yacimientos arqueológicos submarinos con galeones y navíos hundidos. Estos hallazgos no sólo poseen gran valor económico, sino que también son documentos esenciales para el conocimiento de nuestra historia. De hecho, tal alijo de tesoros ha conseguido desarrollar tecnológicamente los métodos de investigación de la arqueología subacuática.

 

Los secretos de una excavación submarina

Expertos en arqueología son los encargados de destapar los vestigios de la batalla de Trafalgar. Porque no sólo hay que excabar arena, sino que hay que hacerlo bajo el agua. Para ello, la fundación americana RPM Nautical y National Geographic Magazine han puesto en marcha un proyecto de prospecciones geofísicas en las aguas del Golfo de Cádiz y Huelva, con la colaboración de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, a través del Centro de Arqueología Subacuática (CAS).

El proyecto se propuso primero localizar la zona exacta donde se fueron a pique los barcos, un terreno que abarca unos 155 kilómetros cuadrados. Para ello se ha contado con todo tipo de documentos históricos, como unos cuadernos de bitácora –cuadernos de viaje– de los navíos ingleses.

Así, se han delimitado cinco yacimientos. En ellos se han encontrado 32 cañores de hierro, una estructura de madera, munición para cañones, granadas, parte de una bomba de achique, un ancla de gran tamaño, pernos de bronce y un gran número de elementos metálicos.

Pero para saber si todos estos artilugios pertenecen a la batalla de Trafalgar, se cuenta con el trabajo de un experto en ingeniaría naval de los siglos XVIII y XIX. Y para localizar los barcos se utiliza una tecnología de sonda multihaz, que detecta alteraciones en tres dimensiones sobre el agua.

 

“Para que no sepulten nuestra memoria”

Ha mirado hacia el sur y ha descubierto una parte de la Historia de España que permanecía sumergida y de la que poco se sabía. El escritor Arturo Pérez-Reverte acaba de presentar la novela ‘Cabo Trafalgar’ (Alfaguara), “para que no sepulten nuestra memoria”.

Esta novela histórica servirá para dar a conocer más datos tanto históricos como de personajes sobre la batalla de Trafalgar. En ella tomaron parte hombres como Napoleón Bonaparte y el comandante Nelson.

“El plan de Nelson era magnífico. Y la victoria cambió la historia, porque le dio a Inglaterra el dominio del mar prácticamente hasta la Segunda Guerra Mundial. Napoleón ya nunca pudo invadir Inglaterra, quedó restringido al continente. España fue barrida y sólo mantuvo las colonias un poquito de tiempo. Trafalgar deja el vínculo americano tocado de muerte; noventa años después se remataron los restos”, explica Pérez-Reverte en una entrevista.

 

 

 

Texto y fotos de Xavi Carreras


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